Un líder lleva el programa Scouting a los barrios marginados, y dice que usted también debe hacerlo

CUANDO J.J., EL HIJO DE LYN GRAVES, tenía la edad adecuada para los Boy Scouts, el Eagle Scout de Omaha decidió convertirse en líder de tropa. Sin embargo, en lugar de unirse a una de las muchas tropas suburbanas sólidas, Graves buscó oportunidades en los barrios marginados de la ciudad. Con el tiempo, se asoció con el programa Scoutreach del Concilio de Mid-America y con Leigh Hart, un ministro luterano que trabajaba con las familias atendidas por la Autoridad de Viviendas de Omaha. MarApr13_WILGraves

Doce años más tarde, Graves sigue siendo Scoutmaster de la Tropa 33, que consiste principalmente en inmigrantes de primera y segunda generación del sur de Sudán. Al correr de los años, él ha tocado incontables vidas en Omaha y mucho más allá, incluyendo su primer Eagle Scout, Buey Ray Tut, quien creó una organización sin fines de lucro llamada Aqua-África que perfora pozos de agua potable en el sur de Sudán.

¿Por qué empezar una tropa en los barrios marginados? Yo había estado en varias misiones de corta duración con mi iglesia y quería participar en una experiencia intercultural. Es algo a lo cual quería exponer a mis hijos. A ellos les encantó.

¿Se dedicó específicamente a servir a la comunidad sudanesa? En ese entonces yo ni siquiera sabía que existían inmigrantes sudaneses en Omaha. Durante los primeros dos o tres años, la tropa era una mezcla más variada, racialmente. Pero en los últimos cinco años, ha sido—aparte de mis hijos—estrictamente sudanesa.

¿Qué dificultades enfrentan sus Scouts en sus casas? Se pueden presentar todos los retos de vivir en viviendas subvencionadas: Familias monoparentales, no tener dinero suficiente, vecinos ruidosos, pandillas, drogas, todas esas cosas malas. En realidad, algunos Scouts cuidan a padres irresponsables. Otros vienen de hogares con dos progenitores donde son verdaderamente amados y cuidados.

¿Cómo pudo usted permitirse el lujo de ofrecer el programa Scouting? El Concilio de Mid-America otorgó becas para que estos niños fueran a Camp Cedars. Para las excursiones, recolectamos dinero de la gente en mi iglesia (West Hills Presbyterian Church, la organización autorizada de la Tropa 33). El concilio donó los uniformes. Dada la situación en que estaban los niños, no les pedimos dinero.

¿Qué otros retos ha enfrentado usted? Una de las grandes luchas desde el principio fue el transporte. ¿Cómo se logra recoger a estos chicos y llevarlos a las reuniones y los campamentos? Hubo un par de hombres de mi iglesia que se comprometieron y ayudaron como choferes.

¿Ha anhelado algunas veces una situación en la que los padres estuvieran más involucrados? Un año, en un camporee, me lamentaba con otro Scouter porque yo no tenía ayuda de ningún adulto. Él me dijo que tenía todo tipo de ayuda de los adultos, pero que cada Scout que él tenía en el camporee había sido arrastrado allí por la oreja y hubiera preferido quedarse en casa jugando videojuegos. Él estaba envidioso del entusiasmo que mis chicos estaban mostrando.

¿Por qué cree usted que ha tenido éxito? Asociarme con alguien que ya estaba trabajando en la comunidad fue la clave para hacer que esto funcionara. Además, algunas de las experiencias interculturales que había tenido en los viajes misioneros de corta duración me ayudaron a sensibilizarme para trabajar en otras culturas.

¿Cómo se las arregló para empezar la Tropa 33 y al mismo tiempo hacer crecer un negocio? Tuve cuidado al programar el tiempo de trabajo. Incluso si el trabajo no se hacía, tuve que establecer límites. En Scouting, no he vuelto atrás para realizar el Wood Badge. He tenido un enfoque único en ser un Scoutmaster y trabajar con estos Scouts.

¿Qué le ha sorprendió más durante su tiempo como Scoutmaster? Cuando me embarqué en esta aventura, no tenía idea alguna de que los jóvenes de mi tropa crecerían para convertirse en mis amigos. Las amistades de adulto a adulto que tengo ahora son bastante notables.

¿Qué mensaje tiene para otros Scouters? Hay niños maravillosos en circunstancias difíciles en cada barrio marginado metropolitano. ¿Tiene el programa Scouting algo que ofrecer a estos niños? Sí. Mi experiencia dice que los principios básicos y las técnicas de enseñanza  Scouting son tan eficaces en los barrios marginados como lo son en cualquier otro lugar. El Juramento Scout y la Ley Scout se necesitan desesperadamente en nuestros barrios marginados. Salga y lleve el Scouting a sus barrios marginados. ¡Hay niños maravillosos esperándole allí!

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