Comisionado de unidad comparte la manera de fortalecer las unidades de Scouts

LA CARRERA EN SCOUTING DE HAL DAUMÉ tuvo un comienzo auspicioso cuando se unió a Cub Scouting y tuvo a la señora Wolf como su primera líder del den. Se sorprendió de que su siguiente líder del den no fuera la señora Bear—y más sorprendido aún quedó unos años más tarde, cuando sus dos primeras tropas de Boy Scouts fueron fracasos. La tercera tropa fue estupenda, sin embargo, y él quedó enganchado.

Photograph by Gale Zucker

Después que el hijo menor de Daumé se convirtió en un Boy Scout, Daumé decidió darle espacio y se convirtió en comisionado de unidad, renunciando a su papel de Scoutmaster. Él ha estado sirviendo en ese puesto desde entonces.

En el 2001, al darse cuenta que no había todos los comisionados necesarios, Daumé creó la columna de consejos “Ask Andy”. Desde entonces, él ha escrito más de 300 columnas que han sido leídas por los Scouters de cada concilio de los BSA y en más de 40 países.

¿Por qué disfruta usted servir como comisionado? Es lo más cercano al nivel del suelo que usted puede estar sin ser el líder de la unidad. Sí, usted está a cierta distancia de los Scouts, pero llega a ver cómo crece y madura la unidad, y usted sabe que usted ha contribuido a ello.

Como comisionado, ¿cómo contribuye usted al fortalecimiento de una unidad? Doy halagos tan a menudo como pueda. Eso suena más como un guante de terciopelo que un puño de hierro. No tenemos puños de hierro. Sólo tenemos tres cosas: nuestras sonrisas, nuestras lenguas de plata, y galletitas.

¿Galletitas? Si tú eres un huésped en la casa de alguien, y te vas a quedar por un rato, ¿no traes galletitas? Como comisionados, nuestras “galletitas” pueden ser un panfleto sobre el campamento diurno de los Cub Scouts, o algo más de información sobre el curso de Entrenamiento Nacional de Líderes Juveniles (NYLT, en inglés) en el concilio, o un panfleto sobre la Experiencia Nacional de Liderazgo Juvenil Avanzado (NAYLE, en inglés), o información sobre las excursiones Philmont. Cuando aparecemos, la gente nos está esperando. Eso es mucho mejor que, “Oh, Dios, aquí viene otra vez”.

Usted ha dicho que ofrece recetas que llevan a soluciones en lugar ofrecer soluciones. ¿Cuál es la diferencia? Cuando empecé a escribir “Andy”, la gente hacía preguntas, y yo les citaba capítulo y versículo de la literatura de los BSA. Entonces me di cuenta que eso es como darle a un hombre un pescado en vez de enseñarle a pescar. Así que cambié, y en lugar de citar, yo le decía a la gente: “La respuesta está en la página 54 del Manual del Scoutmaster”. ¿Cuál es mi meta? Hacer que la gente lea. Si ellos abren un manual, van a aprender algo. Para mí, LEMA significa “Lea El Manual Amistoso.”

Al mismo tiempo, usted evita hacerse indispensable, ¿no es así? Sí. Me pidieron hace unos años que iniciara un colegio de comisionados de concilio. Les dejé saber muy claro que yo sería el “decano” por no más de tres años. La idea es no convertirlo en un reino. Sí, va a ser diferente bajo el liderazgo de otra persona, pero si no pasamos el bastón, en última instancia, la calcificación se establece.

¿De qué otra manera usted, como comisionado, ayuda a sus unidades? Yo le presento las autorizaciones anuales a cada una de mis unidades, y les pido a las personas que están involucradas con la tropa que se pongan de pie. Entonces digo: “Si usted es un padre y está sentado, estreche la mano de uno de los padres que están de pie y dígale que le va a seguir”. A los voluntarios actuales les encanta esto porque les ayuda a reclutar a la próxima generación.

¿Qué pasa con el fortalecimiento de las relaciones de las organizaciones autorizadas? Animo a las unidades para que inviten a los directores ejecutivos de sus patrocinadores a las reuniones del pack o la tropa en las que se presentará la autorización. Yo he presentado autorizaciones a presidentes de clubes rotarios, curas párrocos, pastores, etc., etc. Lo que he tratado de hacer es abrir la puerta a una relación entre el jefe de la organización autorizada y los voluntarios principales de la unidad: El presidente del comité y el líder de la unidad.

Usted también ha trabajado para construir relaciones con otros grupos de la comunidad, ¿no es así? Sí. Empecé una iniciativa en nuestro distrito Rotario de más de 40 clubes en los que presentamos certificados de logros de los Rotarios a los Eagle Scouts y Girl Scouts receptores Gold Awards. Hemos hecho más de 350 presentaciones en los últimos cuatro años. Los Rotarios que representan a sus clubes locales hacen las presentaciones en persona, y les encanta. No se puede perder cuando se generan conexiones como ésas.

Usted ha sido un comisionado, un Scoutmaster, un entrenador del concilio y nacional, y miembro de la junta del concilio. ¿Quién es el voluntario más importante en el Scouting? El propio joven. Él no tiene por qué estar allí; él se presenta porque la unidad le ofrece algo que simplemente no puede conseguir en ningún otro lugar. El Programa Produce Participantes.

Por supuesto, en los Boy Scouts, se supone que ese programa se planifica por los propios Scouts. Sí. La responsabilidad más importante del Scoutmaster es entrenar a los líderes juveniles para que puedan ejecutar su propio programa. Si usted consigue eso, está haciendo el 90 por ciento de lo que se supone debe estar haciendo. El resto es papeleo.

¿Cómo pueden ayudar los cursos como NYLT y NAYLE? Ellos pueden apoyar el esfuerzo de un Scoutmaster dándole Scouts entrenados—Scouts que saben cómo se supone que debe funcionar una tropa, que han tenido experiencia en liderazgo, y que pueden regresar y aconsejar a otros Scouts.

Hay fuerza en los números, ¿no es así? Si un Scout de una tropa va a NYLT y regresa y todavía tiene que lidiar con el “guía de patrulla más viejo del mundo”—también conocido como el Scoutmaster—él es una voz solitaria en el desierto.

Es por eso que tropas más grandes que envían más Scouts a NYLT y NAYLE son mejores. Ya es imposible que los Scoutmasters sean “líderes de patrulla canosos”. Simplemente están superados en número por Scouts con experiencia y el arrojo de hablar sobre ello.

OBTENGA MÁS CONSEJOS DE DAUMÉ SOBRE EL LIDERAZGO COLUMNAS “ASK ANDY” .

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