Calienta el campamento invernal con consejos del entrenamiento Okpik de "Northern Tier"

¿Se les enfrían los pies a tus Scouts cuando se trata del campamento invernal? Este curso de entrenamiento de “Northern Tier” ayuda a los líderes a calentar la diversión de invierno. 

CRONCH. CRONCH. CRONCH. Un camino bordeado de abedules devuelve el sonido de los pasos y la respiración jadeante. Es media mañana en el norte de Minnesota, y el sol se levanta para ablandar la tierra helada con la ayuda de temperaturas inusualmente cálidas, hay 25 grados (F). En lugar de caminar con facilidad, los excursionistas resbalan y se tambalean con cada paso que dan en la nieve cuya superficie resbala como la mantequilla.

Un grupo de siete Scouts adolescentes camina en sincronía, remolcando trineos cargados con pesados equipos y proyectando alargadas sombras. Los muchachos visten chaquetas coordinadas blancas estilo Anorak sobre capas de tejido de lana. Y a pesar de tener la apariencia de un bulto atado, Nate Meier dice con firmeza natural, “¡Parece que estamos increíblemente calientes!” Las chaquetas impermeables mantienen secos a los adolescentes mientras se lanzan bolas de nieve mojadas los unos a los otros durante la caminata de una milla.

Justo al doblar una esquina del sendero, los excursionistas se detienen a medida que otros adultos negocian una hondonada en el camino. Meagan Pickens, una voluntaria de West Virginia, baja con cautela por el descenso, y tu trineo—que ella hala con una cuerda y un cinturón—pasa velozmente por su lado y termina volcado. “¡Esto es como caminar a un enorme mastín no entrenado!”, exclama, mientras endereza el trineo y sigue su camino, con sus botas estilo mukluk hundidas en la blanda nieve. A pesar del incidente, su equipo sigue envuelto en una lona que está fuertemente amarrada por cuerdas cruzadas.

Cómo atar esta fuerte red o malla es sólo una de las muchas técnicas nuevas aprendidas sólo unos días atrás durante el Entrenamiento de Líderes Invernales Okpik de “Northern Tier”—un curso desarrollado por el “padrino” de los campamentos invernales de los BSA, Sandy Bridges, ex director de la base. ¿El objetivo? Armar a los 16 participantes con el entrenamiento invernal, para que puedan inflamar tus pasiones de Scouts por el camping de la cuarta estación.

Pero primero—antes de regresar a casa—los participantes deben poner a prueba tus nuevos conocimientos pasando tres días a la intemperie a principios de enero, la época más fría del año en Minnesota.

Otra vez en el sendero, el uso de un trineo para llevar el equipo es un truco que Bridges adquirió durante extensos viajes de investigación a Escandinavia, Alaska y Canadá. Este método de transportar el equipo lo mantiene fuera de la espalda de un excursionista, evitando que el sudor empape la ropa de una persona y se congele rápidamente a bajas temperaturas. Al final de los años 70, Bridges llegó al extremo de construir tus propios trineos (con la ayuda de su suegro) para que los Scouts los usaran en el programa Okpik.

Incluso hoy en día, los excursionistas adolescentes remolcan tras ellos estos artefactos amarillos hechos a mano en su bajada por el sendero. Justo cuando los muchachos comienzan a inquietarse, el estrecho sendero se abre como un amplio bostezo. En su garganta, un blanco abismo brilla en la distancia, su superficie plana envuelta en la nieve. ¿Y debajo de la capa blanca? Flash Lake. Los equipos de caminantes con trineos se separan en abanico sobre la superficie, escuchando con atención, como si el lago pudiera agrietarse. Pero las bajas temperaturas han solidificado la parte superior formando una durable capa de hielo de un pie de espesor.

Con el lago helado como su nuevo hogar, los campistas se preparan para poner a prueba los conocimientos del aula en una realidad fría—aunque divertida.

Northern Tier Okpik Program Jim Varcho

Jim Varcho celebra su visita No. 21 al programa Okpik.

CUANDO LA TEMPERATURA CAE EN PICADA, la mayoría de la gente asegura su equipo de campaña e hiberna. No muchas personas enfrentan el frío con alegría y una sonrisa, poniendo un pie en el exterior tan pronto como el mercurio se aventura por debajo de la línea de congelación. Eso es exactamente lo que hace Jim Varcho, de 67 años de edad. Su cara azotada por el viento se extiende en una amplia sonrisa cuando tú le haces una sencilla pregunta los primeros días de enero: “¿Cómo está el clima?”

En Minnesota, generalmente cubierta de blanco, Varcho explica que la nieve es escasa en esta temporada. Y lo que es peor—a su manera de ver las cosas—la temperatura oscila entre los 25 y los 30 grados (F). “Hace calor este año”, dice, mientras prepara su equipo la noche anterior al viaje del grupo a Flash Lake. “Creo que voy a tener que dejar por detrás mi saco de dormir de pluma de ganso. Nos adaptaremos”.

Varcho, un papá Scout de Iowa con varios hijos Scouts (que ahora son adultos), no está solo en su entusiasmo por pasar tiempo en el frío. Uniéndose a los 16 Scouts y Scouters en el entrenamiento Okpik, él ha acumulado 21 visitas a la base. De hecho, él es un participante tan habitual que “Northern Tier” lo ha hecho un miembro del personal. Como un “intérprete” en este viaje de entrenamiento, Varcho está a cargo de la enseñanza de un grupo de Scouts y dirigentes de Kansas a medida que aprenden los fríos detalles del campamento de invierno.

El camping durante la cuarta estación no es como las salidas de preparativos rápidos durante la primavera o el verano, cuando se puede sacudir una temblorosa noche de insomnio después de olvidar una frazada adicional para dormir. “El camping en invierno es cerebral”, explica Mark Kelly, director asociado de programación en el “Northern Tier”. Hablándole al grupo durante una de las varias sesiones de entrenamiento bajo techo, alojados en el Ludlow Lodge, a unos pocos pies del emblemático Moose Lake (ahora congelado), Kelly añade: “Es un camping para el hombre pensante. Hay repercusiones por tus acciones—ya sea algo que tú haces o algo que olvidaste en tu casa.

“Si tú te sientes cómodo al aire libre cuando hay 20 grados (F) bajo cero, bueno, entonces tú estás bien preparado para casi cualquier cosa en la vida”, les dice a los concurrentes con un gesto serio de su barbilla.

Y entonces Kelly sonríe. Él mira a Varcho, que está allí de pie y dice: “Es la vida de un perro, de verdad. ¿Cuándo fue la última vez que tú dormiste bastante y comiste cantidad de comida durante un camping?” dice, y se echa a reír. “Eso es lo que el campamento de invierno significa: Tú visitas lugares y ves cosas que los demás se pierden porque están ocupados dentro de sus casas y manteniéndose calientitos”.

Sin embargo, a este grupo no hay que convencerlo para que permanezca al aire libre con temperaturas de congelación. Vestidos con capas de vellón y sus cabezas cubiertas con gorros de lana, los adultos y los adolescentes se sientan hambrientos de conocimiento. Aquí, van a aprender habilidades aprobadas para el Ártico en el duro paisaje de Minnesota, pero también van a retomar una lección más grande transmitida de generación en generación por campistas invernales entrenados en el “Northern Tier”: Una actitud positiva para los helados aventureros.

Northern Tier Okpik Program Quinzee Building

Cuando la temperatura baja, la diversión comienza en el Entrenamiento de Líderes Invernales Okpik de “Northern Tier”. Adam Reitelbach, un voluntario Eagle Scout de Virginia (y ex empleado de verano en “Northern Tier”), ahueca el centro de un “quinzee”.

DE REGRESO SOBRE EL HIELO, los gruñidos de los estómagos les recuerdan a los excursionistas de mejillas sonrosadas que en condiciones de frío como el de hoy—sobre todo durante el ejercicio—el cuerpo humano quema bastante combustible, lo que requiere más de 4,000 calorías para seguir adelante. Esto significa que es hora del infame almuerzo especial en movimiento de “Northern Tier”: El pan de Hudson Bay. Esta lasca de cereales variados de una pulgada de espesor y llena de nutrientes satisface al equipo—especialmente cuando la cubren con mermelada o mantequilla de maní.

Y, después de consumir el almuerzo, llega el momento de buscar de nuevo un poco de calor. Si bien parece desconcertante que el grupo elija una superficie helada para su base, se prefiere el camping en los lagos congelados porque la temperatura del hielo permanece en 32 grados (F)—un hecho importante cuando la temperatura del aire (y de la tierra) puede llegar a muy por debajo de cero, haciendo que el camping en tierra sea significativamente más frío. Además, un campamento en un lago congelado cumple con creces los objetivos de “Sin Dejar Rastro” porque la evidencia de una noche de camping (incluyendo huellas, refugios de nieve y más) se desvanece cuando sube el mercurio.

Para ayudar a reducir el peso del grupo sobre el hielo, el equipo Okpik—poniéndose otra capa de ropa—se divide en dos campamentos separados por un cuarto de milla de distancia. El primer desafío del día es la construcción de refugios de nieve para dormir esta noche bajo las estrellas.

En el “Camp Kansas”—hogar de siete Life Scouts del medio oeste, sus tres líderes, Varcho y un guía adicional de Okpik—las Cúpulas Polares son el refugio de su elección. Estas estructuras, que parecen similares a un iglú, requieren cerca de dos horas de palear y tallar la nieve.

Excavando, paleando, levantando, ahondando—los Scouts rápidamente comienzan a sudar. Las capas de ropa descartadas yacen en los trineos. El grupo lucha con una lona de Cúpula Polar que ayuda a formar el montículo de nieve en un arco ordenado. De repente, una solapa de la lona se abre, derramando de nuevo la nieve sobre el hielo. “Bueno, eso no lo mostraron en el vídeo”, dice el líder Dean Meier, recordando la facilidad con la que su vídeo de instrucciones demostró la construcción de la Cúpula Polar. En la vida real, resulta más difícil de lo que esperaban.

Stan Mitchell, el Scoutmaster asistente de la Tropa 225, mira por encima de la segunda Cúpula Polar. Parece que la energía de su hijo está agotada, y Mitchell le pregunta: “¿Cuánto líquido has bebido?” Drew Mitchell, de 17 años, responde: “No mucho”. Él se acerca y coge un recipiente de Nalgene cubierto de espuma de goma (a prueba de congelación) y toma unos sorbos de agua. Tan importante como la comida, el agua ayuda a comenzar la digestión y es esencial para mantener el calor de tu cuerpo.

En el campamento reservado para los adultos—hogar de los líderes que toman notas para los programas de sus propios concilios—varias personas construyen simples estructuras rompevientos, o zanjas en la nieve que protegen a los campistas de la brisa helada de la noche.

Adam Reitelbach, un Eagle Scout y comisionado de unidad de Virginia, opta por reparar un “quinzee” (un refugio de cúpula ahuecado, similar a una Cúpula Polar) que ya está parado y fue construido por un grupo anterior. Otro líder Eagle Scout, Bob Day de Connecticut, construye su propio cobertizo de refugio para supervivencia, completo con paredes forradas de mantas con papel de aluminio erigidas sobre una estructura de ramas de árboles secas y cinta adhesiva—un “experimento” para ver si es una estructura que sus propios Scouts pudieran querer construir ya de regreso en casa.

Una vez terminada la construcción, varios campistas agarran los esquís de campo traviesa y salen para darle la vuelta al lago. Otros optan por perforar agujeros en el hielo para ayudar a colectar la necesaria agua potable. Antes de que el sol comience a desaparecer, el equipo de trineos tirados por perros del “Northern Tier” visita Flash Lake para dejar que cada individuo del grupo Okpik se vaya a pasear en trineos tirados por perros. Las agotadoras actividades de la tarde mantienen la temperatura central de los campistas en una zona cómoda—aunque el aire se encuentra todavía en alrededor de 25 grados (F).

Moverse mucho puede mantener caliente a una persona, pero también hace que una persona sienta hambre. (Varcho estaba en lo cierto acerca de vivir una vida de perros en el hielo). Antes de darse cuenta, la oscuridad cae sobre el lago y es hora de cenar. Las áreas de cocinar están talladas en montones de nieve en cada campamento y es donde los grupos utilizan grandes estufas de combustible líquido para calentar agua y así preparar una comida a base de pasta cubierta con crujientes Doritos, lo cual provee una cantidad extra de calorías. (Es mejor de lo que suena).

Recordar los acontecimientos del día durante la cena sólo ayuda a que se caigan los párpados. Con el estómago lleno—y el cinturón de Orión sobre las cabezas—ha llegado por fin la hora de dormir.

Northern Tier Okpik Program Wind-Break Shelter

Scouts de Olathe, Kansas—incluyendo a Braden Anderson y Josiah Murphy, ambos Life Scouts en la Tropa 225—se acomodan en su nuevo domicilio: Un refugio rompevientos.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, un amanecer rojo naranja pinta un destello cegador de colores a lo largo del horizonte. A las 6 a.m., la capa de hielo congelado sobre Flash Lake emite gemidos. Un ladrón de campamento—un pájaro negro semejante a un cuervo—explora con sus ojos el área de la cocina, buscando los desperdicios de la cena de la noche anterior.

Shane Miller, un Scouter de West Virginia, se sienta en su saco de dormir y mira por encima de las bajas paredes de nieve apilada de su rompevientos—un refugio rectangular que se asemeja un poco a una tumba poco profunda. Él pasó la noche bajo las estrellas en medio de un aire cuya temperatura era de 18 grados. “Ése es probablemente el mejor sueño que he tenido en un campamento en un largo tiempo”, nos dice. “Estaba seguro de que tendría frío—y me desperté una vez para arreglar mi saco de dormir—pero aparte de eso, todo estuvo bien”.

Para crear un sueño nocturno cálido, Miller durmió encima de una lona y dentro de un forro de vellón y un grueso saco de dormir hecho de pluma de ganso alternativa (la pluma de ganso verdadera tiende a aplastarse bajo el peso de una persona dormida y es ineficaz para atrapar el aire caliente). Él también usó un gorro de lana en la cabeza y calcetines de lana en sus pies. “Pensé que tal vez sería algo extremo, muy caliente o muy frío, porque parecía que estaba usando demasiadas cosas. Pero todo era transpirable, y no se calentó demasiado tampoco”. Por supuesto, el agotamiento alienta el sueño profundo. “¡Yo estaba agotado!” dice él, riendo.

En el segundo campamento—el hogar de la unidad de Kansas—varios muchachos emergen de las Cúpulas Polares y de una estructura rompevientos. Al otro lado de su campamento, los ronquidos hacen eco desde una Cúpula Polar blanca que alberga a los tres líderes adultos. Una vez que los muchachos se levantan, Varcho—que durmió en su propia tienda ultraligera estilo tipi—les muestra cómo encender la estufa. Él les dice a los muchachos cómo calentar los paquetes de puré de manzana en el agua hirviendo, poniendo los humeantes paquetes en las manos enguantadas de los adolescentes.

“¿Qué es esto?” varios preguntaron.

“Manténgalo en sus manos para ayudarles a entrar en calor”, dice, señalando el paquete de puré de manzana—un calentador de manos comestible. “¡Y cuando tengan hambre y crean que se ha enfriado a la temperatura adecuada, se lo comen!” Estos pequeños trucos son los secretos que Varcho ha recolectado durante años. “La mañana es probablemente el momento más difícil para los campistas nuevos. Es difícil conseguir que el cuerpo se caliente. Estas cosas ayudan”.

Ya sea que esté dando las gracias a los muchachos por su duro trabajo o animándolos para que ayuden a organizar el desayuno, Varcho es el modelo de calidad en liderazgo del “Northern Tier”: Una actitud positiva. Los adultos pueden enfrentar el tiempo frío durante un camping como otro reto o logro, pero para los jóvenes el clima extremo puede ser intimidante. La energía inagotable de Varcho es una cualidad que él dice haber aprendido de sus propios líderes Scout y del mismo Bridges, el creador de Okpik. “Una buena actitud les mantendrá pensando en el futuro y planeando cómo van a mantenerse calientes y seguros”, dice él.

El programa Okpik está desarrollado para probar de forma segura sus capacidades—de los líderes y de los Scouts. El desafío de hoy incluye una caminata de seis kilómetros hasta Ennis Lake, un viaje que les llevará todo el día. El grupo debe caminar en la nieve espesa a lo largo de un terreno ondulado—algunos con bastones de senderismo y raquetas de nieve—con mochilas pequeñas y un trineo para transportar el agua y los alimentos.

En el camino, los líderes charlan sobre los conocimientos que han adquirido durante los últimos cuatro días de entrenamiento. “Estoy sorprendido de lo mucho que hemos aprendido; sobre cómo hacer las cosas con economía—como forros para botellas de agua con aislamiento de tuberías o los forros de fieltro para las mukluk [botas]”, dice Miller. “Tenemos un concilio rural, por lo que la accesibilidad como ésta es clave”. Al regresar a casa, Miller y Pickens, que han viajado juntos en un camping de “investigación” de invierno, tienen el objetivo de reactivar el programa de la cuarta estación en su concilio de West Virginia.

Varias horas se mueven con lentitud a medida que los excursionistas caminan en fila india a lo largo de un sendero de roca y nieve, pasando junto a cientos de árboles de abedul y capas de aromática menta verde que cubren la tierra. La verde y vibrante belleza de Minnesota parece ensombrecerse bajo un cielo gris que refleja el estado de ánimo del grupo.

Como si esperara su señal, Varcho interviene con una historia favorita—un cuento que ha dicho tantas veces que ha perfeccionado sus aspectos cómicos. No podemos hacerle justicia aquí, pero Steve Gleasman, un Scouter del norte de Illinois que está asistiendo por novena vez a su entrenamiento Okpik este año, estalla en carcajadas al llegar la divertida frase final. “Esa es probablemente la cuarta vez que he oído ese chiste de Águila Calva, y me río cada vez que lo oigo. Aprendo algo nuevo aquí todos los años”, explica, “pero Jim es la razón por la cual sigo viniendo”.

Y Varcho continuará regresando para “ayudar a continuar lo que era tan importante para Sandy”, ayudar a los Scouts a tener éxito en un lugar silvestre cubierto de nieve, una tarea que puede parecer imposible para algunos. Después de tres desafiantes días en un aire tan frío que da estremecimientos, el grupo deja “Northern Tier” armado con conocimientos e inspirado con la  actitud positiva de Varcho—listo para traer a los Scouts al aire invernal y lleno de confianza.

GRETCHEN SPARLING es Editora Asociada de la revista “Scouting”.

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